lunes, 13 de febrero de 2012

NO CUALQUIER UVA

Si el brindis se reserva solo para los protagonistas, Argentina es seguro que sostiene una de esas copas. Hoy con un copioso volumen de producción que en el 2011 superó el millón de quintales métricos es reconocido en el mundo como excelsa productora de ese bacanal elixir.

Los dedicados sacerdotes misioneros nunca visionaron que la necesidad del insumo para uno de sus ritos llegaría a ser parte de la marca país al cabo de unos cientos de años. A mitad del siglo XVI, una horqueta de industrias vitivinícolas entre Mendoza y San Juan logra transformar la aridez por defecto, en fértiles tierras de viñas. La uva y la producción de vino se volvieron motor del desarrollo de esas zonas en origen, pero allí no se terminó el racimo; surcó camino hacia el sur, rumbo a la Provincia de Buenos Aires, y de ella al mundo.

Argentina se conjugó en francés y asiló al Malbec en Mendoza, tomo las riendas en los top 10 de productores de Vino del mundo y desde entonces nunca ha dejado de luchar por mantener esa ubicación.

Ha sido difícil olvidar las épocas de oro de los años 70, donde el consumo en el mercado interno alcanzaba los guarismos de 80 litros per cápita, pero eso no resignó a la arrabalera sureña, quien buscó en destinos externos lo que la cerveza le robaba en casa propia. Los últimos datos manejan un volumen de salida de vino autorizado para el consumo interno en el entorno de los 9 millones de hectolitros, cabeza a cabeza en el comparativo mensual con el año anterior.

La apertura al mundo le exigió a la vid argentina un esfuerzo mayor para ponerse en los mismos escalones de los mejores, el Instituto Nacional de Vitivinicultura tomó esa bandera y lideró la incorporación de tecnología y de pautas de cultivos internacionales, dándole al vino del corte y la quebrada, un respaldo técnico total como producto de excelencia mundial.

En los últimos años, este producto tan sensible, se ha hecho eco de las más variadas teorías acerca de cuál es su real circunstancia; algunas voces opinan que se está sobre-exportando vino a granel lo que no se podrá mantener a largo plazo y solo será la causa del desgaste en la calidad y en los precios. Para otros, esta estrategia solo es un cambio de rumbo hacia rentas mayores. Mientras tanto en EEUU, uno de los mayores destinos de exportación de los vinos argentinos, hace ya tiempo conviven en las mismas góndolas vinos similares con precios duplicados, siendo la única diferencia la forma en la que fueron exportados.

Para no pecar de expertos nos acodamos a la barra de los números. El Instituto Nacional de Vitivinicultura publicó los datos de exportación global de vinos y allí encontramos los guarismos fieles que comparan el comportamiento entre 2010 y 2011. En el primer año referido, la cifra fue de 2.513.942 hectolitros mientras que el 2011 llegaba al terminar Noviembre a sumarizar 2.821.681.

La fermentación estuvo muy lejos de hacer perder la conciencia y logró unir en el 2004 a varios actores del sector vitivinícola argentino para diseñar y comenzar a concretar el Plan Estratégico 2020, su clave se asienta en la mixtura de varias políticas supervisadas para una proyección sostenida. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria el programa “ha sido diseñado para crear valor a través de la organización e integración de los actores de la cadena, la producción de vinos con mayor calidad y consistencia, el desarrollo de la capacidad exportadora y de negociación, la penetración de mercados y la fidelización de clientes y consumidores”.

Cuál será la luz al final del camino todavía no sabe, mientras eso suceda auguramos la mejor y más rentable de las cepas, para un negocio que fue, y siempre será, símbolo de vida.




Fuente: URUNET-URUNET, en base a datos de Aduana

martes, 17 de enero de 2012

El VINO: UN CAMINO PARA LOS 5 SENTIDOS

Dicen que el hábito de estallar las copas en el brindis sucede para darle al vino la práctica del quinto sentido, el oído; ya que posee a los otros cuatro de forma innata en su degustación.

Este líquido bacanal ha sido clave de admiración de muchos, y sustancia del comercio mundial desde los orígenes de los tiempos.

Ha acompañado a la historia durante una longeva línea del tiempo, hay registros de su consumo que datan del año 5400 a C.

Su cosecha se ha extendido por los mapas enramando geografías a través del globo con el clima como su único opositor.

De la extensión de viñas del mundo, un 71 % es usado para la producción de vino, un 27 % para consumo de la fruta fresca y un 2 % como frutos secos.

Aún así, la uva nos ha sorprendido como uno de los commodities más relevantes de las últimos dos siglos. A las tinas de vino cuyo imaginario se sellaba con el chianti italiano o con el cava español se han colado también otros paralelos no tan meridianos; Estados Unidos, Sudáfrica, Chile, Argentina, Francia, Nueva Zelanda, y la incorporación reciente de la novísima China, han creado un juego mucho más reñido, un mercado de equilibrio de mayor riesgo y resultados menos acotados a las proyecciones estadísticas y más permeados por variables exógenas.

En 1999 la Unión Europea crea la OCM (Organización Común del mercado Vitivinícola). Con un presupuesto anual de mil millones de euros, su objetivo era alcanzar un mayor equilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado comunitario, así como mejorar a largo plazo la competitividad en el sector.

Surgían así medidas como el marco de apoyo oficial para promocionar los vinos comunitarios en mercados de terceros países o la subvención a las actividades de reconversión varietal, reimplatación de viñedos o la mejora de las técnicas de gestión.

La comunidad contribuía con hasta un 75 % de los costes de reestructuración.

Los seguros de cosecha, las mutualidades, y la ayuda para las inversiones en infraestructura nacían como herramientas nuevas a ser utilizadas por el sector.

Hoy, ya a varios años de su concreción, sigue en tela de juicio si estas medidas de regulación han sido lo necesario y suficiente para reducir los excedentes, y si le han permitido al sector aggiornarse a los mercados internacionales.

La inserción cada vez más fuerte de los nuevos mercantes, con vinos de una excelente relación calidad precio, le plantea a Europa un gran desafío en el tema; seguir apostando a lo clásico y exclusivo no parece ser la solución al momento.

Debido a la normas de OCM, en 2010 se reduce la superficie de viñedo en el mundo, Europa arranca sus cepas para adaptarse a las nuevas disposiciones pero no encuentra un rumbo seguro en los resultados. Si bien el consumo de vino en 2010 se mantiene estable, el flujo del comercio del mismo aumenta, no hay aversión a la diversidad y los intercambios se mantienen en crecimiento.

El problema en 2010 y 2011 radicó en la baja de las superficies cosechadas. España, Francia e Italita bajaron considerablemente su superficie plantada, Argentina, Chile y USA la mantienen, pero Brasil, China y Nueva Zelanda aumentan considerablemente la misma.

Por lo anterior, que el número total sea estable no vela que las realidades para el sector sean muy diferentes si hablamos de Europa o del resto del mundo.

Luego de la cosecha, el comercio. Donde ésta primera fue escasa para la demanda en el último tiempo. Así al principio de la campaña de 2011 los precios del kilo de uva se elevaban casi al doble de la campaña anterior, oscilando en los 30 céntimos.

El comercio global del vino en 2010 se situaba en 90 millones de hectolitros, un 6.7 % por encima del año anterior. Italia llevaba los laureles a mayor exportador, comercializando el 22% del guarismo total, unos 20.6 millones de hectolitros.

Todavía hoy no hay datos cerrados del 2011, pero en Noviembre pasado la OIV adelantaba que la superficie mundial del vino seguía experimentando un retroceso que podría alcanzar los 60 millones de hectáreas, ese aspecto negativo no afectaba aún al indicador producción que se mantenía estable en una horquilla de estimación que iba de los 264 a los 275 millones de hectolitros.

Hoy existe un riesgo real de que se estén desarrollando dos mercados diferentes; el del vino como commodity, vendido a granel y el del vino embotellado. “El 40 % de los vinos hoy se consumen fuera del país de origen de su producción”, fue lo que afirmó el director general de la Organización de la Viña y el Vino (OIV), Federico Castelluci.

Esto sigue dibujando los mismos problemas en los últimos ejercicios, la transición de adecuación que impuso la OCM todavía necesita andar para saber que frutos traerá a futuro. La crisis caprichosa que no quiere ceder deja a Europa en un estado de muchas dudas y el sector vitivinícola no escapa a ellas.

Los países incipientes que gozan de la buena suerte del principiante pero necesitan capitalizar con planes a futuro sus éxitos presentes, y un mercado que se huele en mil aromas confusos y puja por dar un gusto acorde a las necesidades del nuevo catador.






lunes, 19 de diciembre de 2011

NEGOCIOS CON CHINA : BIBERONES BLANCOS


Viví en Japón durante un mes hace ya algunos años. Pese a que las clases de cultura japonesa las teníamos ya planificadas para todas las mañana y habíamos sido advertidos de tomar nota de todo lo que pudiera señalarse en ellas antes de salir, no resistimos el síndrome del viajero precoz. Uno suele no aprender a esperar y en cada ciudad nueva siente esa necesidad imperiosa de no perder un segundo de tiempo y apreciar a modo compacto, todos los recodos de un lugar nuevo en su mayor extensión. Hicimos muy irresponsablemente oídos sordos y el mismo día de la llegada fuimos a la caza de nuestra primer experiencia; la elección fue el castillo principal de Osaka, de una belleza milenaria fuera de lo real para los que habitamos el lado occidental. Al poco rato de estar decidimos comprarnos algo a modo de refrigerio y así lo hicimos; una bolsa de galletitas en un puestito del lugar para degustar en el grupo en el que éramos 5. Mientras duraba nuestra colación, muchos asiáticos pasaban y no hacían más que reírse abiertamente de nosotros, no entendíamos que podíamos estar haciendo mal, solo eran galletitas. Ninguno había caído en la cuenta de que lo que estábamos consumiendo eran galletas para ciervos. Nota mental: aún en los detalles más diminutos, las diferencias culturales no deben despreciarse.

Lo mismo sucede en la muralla; con enormes e infinitas oportunidades de negocios, con la misma cantidad y variedad de detalles a tener en cuenta a la hora de preparar una estrategia comercial con China. Existen cientos de libros al respecto, con miles de tips para recordar, si queremos concretar un negocio con ella. Hay algunos relevantes que intentaré repasar para que les queden agendados a modo de insumo para preparar la valija hacia otro éxito.

Hay un punto sustancial que en China se vuelve de imprescindible uso: información, si nuestro interlocutor no nos encuentra preparados no importará siquiera el volumen de beneficio que estemos dispuestos a otorgar como contrapartida, no habrá negocio. Son el país de las mil preguntas y esperan también la certeza en las mil respuestas.

Así como la muralla, así arman sus relaciones, a muy largo plazo y con un equilibro para la ansiedad del occidente por momentos duro de tolerar. No es por más cuerda al reloj que este irá más rápido, los chinos tomarán su tiempo con cuenta gotas y evaluarán el ejercicio de paciencia de la otra parte, porque saben que ello implica la firma de un acuerdo de coherencia a largo plazo.
China es silencio y paciencia, concentración y perseverancia probada en la historia como fuente de sabiduría, recordemos no avasallar con nuestro tiempo de Alicia ese equilibrio de cristal y tendremos ganada la partida más importante.

Los vínculos en los negocios no son más que otra faceta de la vida; profesión y emoción son totalmente análogas para ellos, no existe una sin la otra. No habrá firma sin una relación casi familiar con la otra parte. El “guanxi” es uno de los principios más importantes para el dragón, refiere a la importancia de las relaciones y los favores que esta implica, a modo de compromiso sellado a fuego, un socio chino es un amigo, y eso implica estar dispuesto a dar y recibir favores en algún momento de la historia del vínculo.

Su orgullo es fundamental, como suelen negociar en grupos jamás debemos debilitar la imagen de ningún integrante frente a los demás, eso sería debilitar su “mianchi” y estropearía completamente nuestra presentación.

Son reacios al uso de la palabra NO, y más aún en el ámbito comercial, aprendamos también que hay otras formas de expresión corporal o incluso verbal que para los chinos también implican una negación.

Recordemos que los contratos, muy por el contrario de nuestro derecho romano, no son para ellos más que una hoja de acuerdo, sin que impliquen para nada un cierre, sino solo un comienzo. Pueden, y seguramente habrá, infinitas contrapartidas que se negocian muy a nuestro pesar luego de ese aparente cierre.

Los detalles de una cultura son clave de respeto y ningún buen negocio debe saltearlos.

Hace algunos años un docente universitario nos dejó una pregunta en el aire que hoy comparto con ustedes, ¿Sería exitoso intentar venderle mamaderas blancas a China?

Los invito a que puedan utilizar nuestra información a la hora de mapear sus primeros contactos o de afianzar los ya logrados.

China es maravillosa y tierra fértil para las nuevas oportunidades, considere que solo está a unos cuantos clicks de un gran negocio.

martes, 15 de noviembre de 2011

BOLILLA 2 : CHILE Y UNA CONTINGENCIA AUSPICIOSA


En un mundo donde todo siguen siendo preguntas, las certezas cotizan muy alto.

Para muchos las estadísticas son bosquejos aburridos que implican un sacrificio importante de arribo a conjeturas, algo así como encontrar un orden en un cuadro de Dalí.

Ahora bien, sin ánimos proféticos, los números precedentes siempre son una guía para saber por dónde se va dando el camino, y ayudan en caso de que se presenten bifurcaciones o más frecuentemente multifurcaciones a la hora de armar una estrategia de mercado o de cambiar el rumbo de una ya existente.

En los últimos artículos tomamos como eje China y su sorprendente protagonismo en los primeros lugares del podio, en una olimpiada económica mundial que viene siendo extremadamente confusa, y donde los favoritos de antaño, no han alcanzado ni una sola medalla relevante.

Analizamos a Brasil como su gran aliado en el desarrollo y ahora volvemos a mirar las estadísticas para sacar la bolilla dos.

Esta vez nos sale Chile, país que ocupa el segundo lugar de exportaciones sudamericanas a China en valores CIF en lo que va del 2011. Solamente en el rubro alimentos, el crecimiento de los últimos 5 años ha superado el 65 %, lo que lo ubica hoy como el proveedor número 19 de alimentos a ese país, y siguen en la lista otras vacas lecheras como exportaciones forestales, fruta fresca, la industria metálica, la celulosa y el infaltable cobre.

Además el andino no solo parece hacer buenos deberes en comercio exterior. El pasado 2 de Noviembre, el PNUD lo presentó como el país latinoamericano con mejor nivel de vida, según su IDH (Índice de Desarrollo Humano). En los últimos 20 años su crecimiento económico ha sido figurita repetida; en los 90 como un boom, a partir del 2000 con un crecimiento más pequeño acumulado pero también más estable.

Quién se siente libre de haber usado el ejemplo Chileno como la panacea del progreso en cualquier charla de negocios en los últimos años ?

Frente a un PBI a Septiembre en la línea del 5 %, el Banco Central Chileno ha rebajado las cifras de crecimiento para el 2012. Según el ex -presidente Lagos la mayor causa de la bajas del PBI en Chile en el pasado, se han debido a las variaciones negativas en los términos de intercambio; pero ahora con el país de porcelana como socio comercial, ese escenario no parece tener tantas chances de repetición.

Si bien se espera que Chile se mantenga en un cuadro de contingencia ante una posible crisis mundial, su vínculo más estrecho con el exterior es China, lo que lo vuelve menos vulnerable, ya que se espera que este último desacelere su crecimiento pero nunca que deje de crecer.

Por estas fechas la respuesta parece radicar en cuanto levantaran el pie del acelerador las economías emergentes, y si esa nueva velocidad significará de todas formas un avance o un estancamiento.

PIANO PIANO SI VA LONTANO ? Para estar a tono terminemos sumando una pregunta.



Importaciones Top Chinas desde Chile en 2011

Si bien el cobre sigue ocupando el primer plano, las frutas frescas y la celulosa ganan lugares.

Fuente: URUNET-URUNET, en base a datos de Aduana

martes, 1 de noviembre de 2011

EL pequeño Gran Hermano

Con más de 192 millones de habitantes y un crecimiento económico que no ve horizonte cercano, Brasil continúa bailando su danza.

China ha contribuido con varias notas, pero el pentagrama completo sigue siendo autoría de una economía que ubico los bemoles correctos en la hora más difícil; la del auge.

Si bien la realidad fue un poco más magra que los pronósticos (4%), a fines de Octubre se ajusta el número del PBI anual a 3.5 %, con una cifra que se prevé rondará los 2.440 billones de dólares (datos del FMI).

Esto llevará a Brasil a ocupar el sexto lugar en las economías del mundo, ganando posición en una fila, donde hoy deja atrás a economías como la de Gran Bretaña.

Uno de los micro podios que sustenta ese avance reside en las exportaciones, un nuevo año de crecimiento que acumulado desde enero a octubre, arroja cifras de 202. 071 millones de dólares (datos del Ministerio de Industria, Desarrollo y Comercio Exterior de Brasil).

De todas formas el debe sigue estando en la inflación que hoy alcanza guarismos por encima del 7 %.

Una presidente que entró con una idea fuerte de ahorro y que la continúa defendiendo a capa y espada, envía el mensaje de que no se gastará ninguna ganancia adicional sino que por el contrario se ahorrará. Aumenta para eso la meta original del superávit fiscal primario de Enero, entre un 0.25 y un 0.30 %, pero reafirma el compromiso de no recortar los programas sociales prioritarios para el gobierno.

Rousseff continúa con la purga de corrupción en los ministerios y parece no cansarse a la hora de devolver un Brasil saneado de gasto público superfluo.

Por su parte China mantiene una hermandad que aunque muy cuestionada sigue con lazos firmes. La Agenda China de fines del 2007 se viene concretando sin dilaciones, y la meta de triplicar las exportaciones hasta 2010 y aumentar las inversiones en Brasil, llevan hoy un “ok” de cumplido. Del lado brasileño, el viaje de Lula del 2009 también creo hojas de la misma agenda, estableciendo un plan de acción conjunta para el período 2010-2014 en el que se estimulaba la exportación de carne de pollo y cerdo. Petrobras también recibió su parte; mediante un acuerdo de financiamiento recibía 10 millones de dólares del Banco de Desarrollo de China, y ofrecía a cambio petróleo a la empresa china Sinopec.

El tablero de la Economía Internacional es intrincado, su decir y su hacer muchas veces no siguen la misma jugada, y por momentos hay mucho más que dos colores a jugar en la partida. China llegó a comprar 30.700 millones de dólares en 2010, mayoritariamente en productos primarios como el cuero, el hierro, el acero, la soja, los granos y el petróleo, permitiendo así que el resultado final fuera una balanza favorable para Brasil. Pero este último sigue viendo con ojos suspicaces las intervenciones en el mercado interno, de un hermano con precios tan bajos de producción con el que se le hace cada vez más difícil competir.

Cuando las voces de los comerciantes y empresarios brasileños estaban en su máxima expresión de rechazo, nuevamente China sorprendió, tomando medidas de apertura que a decir de la propia Michelle Bachelet actual directora de la ONU Mujeres "se espera que las iniciativas de consumo en China, como las medidas para proporcionar cobertura de protección en salud, pensiones y desempleo, reduzcan los ahorros precautorios, eleven el poder de compra e impulsen el consumo interno con implicaciones profundas y positivas para China y la economía global".

Brasil entonces visualiza una puerta libre y más ancha que para los demás, con la cual poder perfeccionar el vínculo fraternal, que hoy todavía no termina de cuajar.

El tablero está activo, el juego lleva ya su tiempo pero todavía no hay un jaque claro, por el momento es solo una partida a tablas, y es lo más deseado para el bien de estos hermanos y para el resto de las economías del mundo, de ahora en más.

Jugada a jugada, beneficios mutuos, ganancia global.


Brasil y sus Exportaciones Top en 2011

Las materias primas se llevan los primeros lugares en el ranking de exportaciones del año en curso en Brasil

Fuente: URUNET-URUNET, en base a datos de Aduana


jueves, 13 de octubre de 2011

EN BUSCA DE LOS TEMAS PERDIDOS - CHINA

Si bien somos conscientes que los temas de actualidad se orientan al ritmo del timón de los medios, por momentos esta permeabilidad nos genera puntos ciegos hacia oportunidades más fuertes.

La madre Europa no deja de ocupar los primeros planos (hoy Grecia ayer España) mientras sigue provocando imágenes difusas sin saber cuántas horas de vida tendrá la toma del día. Hoy, un escenario vorazmente cambiante con una Grecia resquebrajada y sin que ninguna otra pieza del puzzle europeo quiera hacerse cargo de dar el primer paso. El jueves pasado el Bundestag (Parlamento Alemán) aprobaba la ampliación del fondo de estabilidad del Euro, sumándose así como el país 14 en tomar dicha decisión, y los helenos acompañaban el mensaje de fuerza proyectando un 30 % de recorte en el gasto público. Fueron medidas todavía no completas para afirmar que el salvataje de Grecia, y así de toda la UE, estaba concluido. Un euro débil, una UE en crisis, muchos análisis posibles, todos con altos niveles de probabilidad; lo que se resume en que la multicausa y el entramado tan complejo del problema nos deja sin certezas de proyección para el futuro cercano.

En el otro norte, EEUU freezo al mundo durante los últimos días de Julio, hasta que el aumento del techo de la deuda motivó el respiro para el cambio de página.
En la región sur, un Mercosur virtual y otro real, el segundo caprichoso y personal, con trabas que nacen y caen ante la fuerza de los debates o persisten y recrudecen los beneficios de una económica regional equilibrada.

Esos han sido nuestros mercados best sellers de los últimos meses, en ellos hemos estado enfocados y religiosamente atentos a sus ratings, pautando así muchas de las conversaciones de negocios e incluso muchas de las decisiones.

La hoja que siento nos está faltando, la que durante un tiempo fue tapa, contrataba e infaltable en las mesas de negocios, está en otra región del planeta y se llama CHINA.
El power point del dragón asiático debería destacar las razones básicas por las que este mercado se vuelve el más deseado para entablar vínculos comerciales. En 2011 CEPAL lo indica como el país con mayor población mundial, en el entorno de los 1.325 millones de habitantes, habiendo partido de una cifra 33 % menor hace tan solo 30 años. Una clase media cada vez más fuerte y con más altos niveles de consumo, precede hoy en sus volúmenes a EEUU, tanto en el rubro automotor como en el de la telefónica móvil (CEPAL, 2011). Una población en constante movimiento hacia las ciudades genera procesos vertiginosos de inserción a las demandas de consumo.
Un país con ansias de conducir la transformación de sus características de producción, y decidido a continuar liderando el desafiante mundo de la innovación, concentró aún más sus inversiones en el sector, aumentando un 21,7 % las cifras que había destinado en 2009, según informa http://spanish.china.org.cn/ .
Sumado a lo anterior, China es hoy el mayor mercado Web del mundo; incluso en las zonas rurales más pobres, la incidencia del acceso a internet supera los 300 millones de internautas.
Su vínculo económico más fuerte en la región lógicamente continúa en Brasil, su socio en el BRIC (Brasil, Rusia, India, China) donde estratégicamente China intentará tomar parte de la oportunidad que representará Brasil como sede del Campeonato Mundial de Football en 2014, previamente participando en las inversiones de infraestructura y demás servicios necesarios para cubrir el ansiado escenario deportivo.

De todas formas, ante el descomunal asiático, las posiciones se han mantenido diferentes y hasta contrapuestas acerca de los beneficios del comercio con el mismo. Lo cierto es que en los últimos años el nivel de inversiones del gran dragón en América Latina, no para de crecer.
Los niveles de comercio que partían hace diez años en 10.000 millones de dólares alcanzaron en 2010 la cifra de 140.000 millones, y no dejan de crecer.
En silencio y sin pausa, China continúa siendo el motor para muchas oportunidades de negocios, a pesar de haber salido de los ejes de actualidad comunicacional.
Aun con la desventaja de la distancia y una cultura tan disímil vale la pena explorar las puertas de acceso que ofrece China hoy. Sin duda con una eficaz dosis de investigación, y una base de inversión inteligente, los resultados a alcanzar se garantizan exitosos.

“Al operar en una economía con altas tasas de crecimiento, muchas empresas, especialmente en los sectores más protegidos de la competencia internacional, han aumentado su tamaño, expandido su capacidad y acumulado utilidades en los últimos años” (CEPAL, 2010: 158).



China - Productos Top de Importación CIF 2011

En los primeros 8 meses del año los principales productos de importados por China están liderados ampliamente por los aceites crudos de petróleo.



Fuente: URUNET-URUNET, en base a datos de Aduana



China - Latinoamérica

Llevando la posición prima en exportaciones hacia China, Brasil se apodera de casi la mitad del volumen en dólares comparado con el resto de los países de Sudamérica.


Fuente: URUNET-URUNET, en base a datos de Aduana

lunes, 31 de enero de 2011

La hermandad latinoamericana

Productores ecuatorianos desfilaron por el Parlamento norteamericano para “cabildear” a favor de la extensión de las preferencias arancelarias, y lograr mayor liberalización del comercio.

En tanto, Brasil toma la batuta del Mercosur, y pese a no contar con la presidencia pro témpore, los comisario europeos entienden que es precisamente éste país el interlocutor más conveniente para lograr en 2011 el mentado acuerdo de asociación integral entre el bloque sudamericano y la Unión Europea.

Es más, y yendo más lejos, la República Popular China y la República de China (tal es el nombre con el que la isla de Taiwan se presenta a sí mismo, como Estado soberano, mientras que en el continente sigue siendo la isla de Taiwan, a secas, una provincia rebelde) están dejando de lado más de medio sigo de desavenencias políticas y silencio absoluto para potenciar inversiones e intercambio de mercaderías en un diálogo abierto donde mande el libre comercio.

Crisis al margen, parece irreversible el hecho de que las economías (los países) se desarrollan (crecen y generan riqueza para distribuir) de dos maneras: aumentando su oferta (inversiones) y aumentando los mercados donde colocarlas (exportaciones).

En este marco, los acuerdos de preferencias arancelarias, de libre comercio, son la llave para cumplir con el manual al pie de la letra.

Recientemente, la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) se refirió justamente a cómo impactan estos acuerdos en las economías que integran el tratado latinoamericano.

¿Por qué son importantes los acuerdos de complementación económica (ACE) firmados dentro de la Aladi? Por la calidad del intercambio comercial: es prácticamente una herramienta para que los países comercien, con preferencias de arancel, sus bienes industriales, es decir, su valor agregado.

De hecho, el comercio interamericano es el más rico para cada país miembro en término de exportaciones de manufacturas: se exporta a la región más productos elaborados (62%) que materias primas, todo lo contrario a lo que sucede fuera de la región (donde solo el 46% son manufacturas).

¿Quiénes le sacan más el jugo a estos acuerdos? Brasil, la Argentina y México, es decir, las tres mayores economías latinoamericanas. ¿Y los que menos? Los que lamentablemente están en la base del desarrollo económico regional: Paraguay, Bolivia y Ecuador.

Cada “hermano” latinoamericano es, en última instancia, la primera puerta de entrada para el comercio exterior de las pequeñas y medianas empresas, dueñas indiscutidas, en todo el mundo, de dos factores clave para el desarrollo económico de un país: mayor proporción de valor agregado por tonelada exportada y mayor proporción de empleo por volumen comercializado.

Las empresas y los mercados de capitales

La especulación financiera es una industria que mueve billones. Se forja en paralelo a la economía real, la de la producción de bienes y servicios que se compran y venden. Hay una economía física –esta última- y otra virtual.

Cuando una empresa de la “economía real” ve que su producto tiene en el exterior, digamos, buena llegada, de seguro querrá aumentar su oferta para maximizar esa buena demanda.

Puede recorrer varios caminos: tomar parte del dinero que ganó y reinvertirlo en más maquinaria para aumentar su producción (autofinanciamiento); puede optar por el sistema tradicional de créditos bancarios o de subsidios estatales (si los hay), o bien, puede aventurarse en las aguas desconocidas del mercado de capitales.

La primera opción tiene el techo que le da la ganancia que tuvo para reinvertir. La segunda pone al empresario frente a trabas como la evaluación del riesgo que hacen los bancos (miran el pasado de la empresa) y la politización con la que suele manejarse los subsidios públicos. La última es desconocida y está teñida de la especulación y la “timba” bursátil.

Como en todo, hay ejemplos buenos y ejemplos malos. Toda empresa necesita financiarse (léase endeudarse) para ampliar horizontes, si lo que pretende es mantenerse en la competencia global, mejorar su producto, diversificar su oferta y los mercados a los que llega con ella.

Aceptado este presupuesto, cada país goza de mayor o menor salud “financiera” para curar el mal de la falta de liquidez de sus empresas. ¿Son importantes los “balances” de un Estado para las empresas? Si, la historia remota y contemporánea demuestra que un Estado enfermo poco puede ayudar a su fuerza productiva. Su sistema bancario, por otra parte, acusa recibo y restringe su ayuda también. Las empresas, así, quedan en un “ayuno” crediticio.

Por otra parte, en el mercado de capitales se cruzan dos necesidades: la de aquellos que tienen plata y la de aquellos que la necesitan.

Los que tienen el recurso pueden ser inversores particulares: alguien que ganó dinero en su actividad, dispone de un capital que quiere invertir y no quiere comprar divisas (dólares, euros) por el temor a la oscilación de su cotización, ni un inmueble (tal vez no dispone de tanto como para comprarlo), ni abrir un plazo fijo (porque da una tasa que es menor a la inflación: puede tener un 14% más dentro de 12 meses, que es lo que ofrece el plazo fijo, pero si la inflación supera esa tasa, dentro de 12 meses el poder de compra de su capital será menor). Pueden ser también inversores institucionales: fondos de pensión, fondos bancarios, o incluso fondos públicos.

Los que necesitan la plata son las empresas. Se encuentran inversores y empresas en el mercado de capitales y los primeros ofrecen liquidez a cambio de la emisión por parte de las empresas de instrumentos que adquieren múltiples nombres: pueden ser obligaciones negociables o valores de corto plazo (emisiones de deuda privada similares a los bonos que emiten los Estados), pueden ser menos ambiciosos (la venta de “cheques” con que las empresas cobran sus operaciones pero que se acreditan a muy largo plazo: los canjean por dinero, con una quita, claro), o pueden ser muy ambiciosos y hacer una oferta pública de acciones de la compañía, buscando así asociarse con estos inversores.

Ahora bien, la teoría, como en todo, suele ser fascinante. La práctica, en cambio, suele poner en evidencia que sin el debido control, las partes pueden adulterar los principios básicos y “operar” en su beneficio.

La historia financiera abunda en ejemplos de cómo los operadores (que reciben comisiones por la colocación de instrumentos de deuda públicos y privados) han ensalzado papeles no por la virtud del deudor, sino por el negocio en sí mismo. Se desvirtúa el fin de financiar empresas y la operación del mercado de capitales se convierte en un fin en sí mismo.

También hay casos de empresas grandes y pymes que han sabido recurrir a esta plaza “virtual” de financiamiento, con notorios resultados, con auditorías de todo tipo, y una transparencia que a futuro les garantiza plazos más largos de préstamos y tasas menores por buen cumplimiento.

Conclusión: toda empresa, sobre todo las que operan en comercio exterior, necesita endeudarse para crecer. La capacitación en los instrumentos disponibles en los mercados es vital para conocer las mejores condiciones.

jueves, 20 de enero de 2011

Los rankings, caprichosas fotos

El Banco Mundial publicó su informe anual Doing Business 2011, un complejo estudio que viene realizando desde 2006 que mide el grado de regulaciones que existen en 183 países para hacer negocios.

El eje central del estudio es evaluar la facilidad (o dificultad) que ofrece cada país para hacer negocios. Y cómo evoluciona año tras año, continuidad que permite, por ejemplo, poner en valor las medidas que tomaron los países frente a, por ejemplo, momentos de crisis internacionales.

El grado de facilidad para hacer negocios considera nueve variables: trámites y tiempos para abrir un negocio; manejo de permisos de construcción; registro de propiedades; obtención de créditos; protección de los inversores; pago de impuestos; comercio transfronterizo; cumplimiento de contratos, y cierre de empresas.

El promedio de todos estos datos genera el rótulo del mercado en cuestión respecto de qué tan “amigable” es el entorno para los negocios.

En la última guía, para América latina, sobre 32 economías analizadas, los cinco mejores de la región fueron: México, Perú, Colombia, Chile y Puerto Rico. Los cinco peores, en cambio, fueron: Venezuela, Haití, Surinam, Bolivia y Honduras.

¿Dónde se ubicó la octava potencia mundial? Brasil está 26 sobre 32. La Argentina, 22. Uruguay, 24. Paraguay, 21.

El ranking que mide la apertura de negocios está liderado por Puerto Rico, Jamaica, Panamá, Dominica y Santa Lucía. A la cola se ubicaron Haití, Surinam, Bolivia, Guatemala y Ecuador.

En permisos de construcción, las pequeñas islas del Caribe dominan la escena, y el país más complicado para obtenerlos es la Argentina, seguido por Puerto Rico, Guatemala, Uruguay y Nicaragua.

Guatemala es el país donde más fácil resulta obtener un crédito, junto con Perú, Puerto Rico, Panamá, Trinidad y Tobago y Honduras. En cambio, resulta muy difícil hacerlo en Venezuela.

¿Qué países garantizan una mayor protección a las inversiones? Colombia, Puerto Rico, Perú, Chile y Trinidad y Tobago. Por otra parte, las inversiones no tienen tanto resguardo asegurado en Surinam, Venezuela, Haití, Honduras y Costa Rica.

El Caribe, con Panamá a la cabeza, también lidera en el apartado comercio transfronterizo. Pero aquí habría que aclarar que las islas del Caribe suelen ser utilizadas para triangular exportaciones, práctica permitida por la Organización Mundial del Comercio (OMC) –de hecho, China lo hace con Hong Kong- pero que para el país de origen resulta ser una perforación de la base tributaria. Nuevamente, Venezuela sacó la peor calificación, junto con Paraguay, Haití y Uruguay, sorprendentemente…

La Argentina lidera en una variable: cumplimiento de contratos, ítem en el que supera a todos los países de la región.

Recordamos que los rankings son caprichosos como las fotos: si salen nítidas, favorecen a los retratados. Pero uno puede salir con los ojos cerrados, fuera de foco, movido… Y las estadísticas, es decir los números, pueden “torturarse” siempre hasta tal punto de que digan lo que uno quiere que digan.



jueves, 13 de enero de 2011

Un curioso informe

“Olvídense de China, América latina es el lugar donde debe estar si quiere obtener fuertes retornos en 2011 y después”, así comienza el informe de una cadena internacional de noticias que pone el eje en los mercados emergentes como factor de recuperación excluyente de la última gran crisis.

El análisis, como suele suceder, recopila las opiniones de economistas jefe de distintos bancos de inversión, cuyos “mandatos” son seguidos por la sed de gurúes que tienen los capitalistas de todo el mundo, ansiosos por saber dónde poner su dinero para ganar un poco más.

Dicen los especialistas que China ha venido tomando acciones vinculadas con las tasas de interés para intentar contener una latente inflación, producto de una economía que crece a ritmo sostenido desde hace años.

¿Y qué dicen de América latina? Que los flujos crecientes de capitales, una robusta demanda interna y menores riesgos de inflación son elementos que indican que la región está en condiciones de dar un paso adelante en 2011.

Llamativamente para algunos, los ejemplos dados son los de Brasil, Argentina, Perú y Venezuela… Y las palabras surgen de ejecutivos de una banca de inversión norteamericana: Merrill Lynch.

Con presupuestos estables, inflación controlada y la apertura al comercio exterior son reformas que, dicen, sustentan la base de un boom que hace que América latina salga a escena, de la mano, obviamente, de la fuerte demanda de materias primas de China e India.

El crecimiento económico de América latina promedió entre el 4 y 5 por ciento. Anual. Y muy por encima de los Estados Unidos y Europa.

“La deuda está bajo control, los bancos tienen buenas reservas y el comercio exterior florece. Es cierto que hay que hacer mucho todavía para combatir la pobreza, pero el consenso entre los economistas es que en 2011 los países latinoamericanos están bien posicionados para enfrentar la recesión internacional de 2008”, puntualiza el informe.

¿La cadena de noticias que lo reprodujo? Al Jazeera. La trascendencia, no obstante, de este informe quedó muy limitada en el entramado multimedial global.

jueves, 6 de enero de 2011

China, ¿La nueva Inglaterra?

La historia reciente del comercio exterior demostró el fracaso del libre comercio. La eliminación de los aranceles a las importaciones y de las barreras no arancelarias al comercio no desaparecerán en tanto exista un mundo desarrollado y uno en desarrollo.

Si en el pasado Inglaterra, luego Estados Unidos, luego la Unión Europea, entre algunos ejemplos, impusieron el tempo al comercio internacional –inundando el mundo con sus exportaciones a cambio de los recursos naturales necesario para fabricar los productos que luego volverán transformados con “valor agregado”- hoy el temor es que China se convierta en el nuevo caso.

Su poder internacional ya nadie lo pone en duda. Escaló como exportador e importador a los primeros lugares. Es un fuerte inversor externo. Tiene la mano de obra más abundante del mundo. Y tiene plata: cuenta con la mayor cantidad de reservas en dólares.

Mientras la teoría contemporánea de la internacionalización de los negocios abundan en conceptos como la complementación e integración en cadenas productivas globales, el concepto de “socio comercial” pierde ante la avanzada china su contenido. El temor es que China no quiera ser socio, sino que quiera “comprarlo todo”.

¿Qué pretende China? ¿Y qué diferencia hay con lo que hacía, digamos, Inglaterra en el siglo XIX en el Río de la Plata? China quiere colocar sus manufacturas. Y quiere participar en el desarrollo de infraestructura. Y llevarse así los recursos mineros y los provenientes de la agricultura.

Lo que debería asustar a los planificadores de políticas externas, es el feroz crecimiento chino. Basta con ver las páginas de los diarios de hace, digamos, 10 o 15 años, para darse cuenta que prácticamente no existía relación comercial, de inversiones o de asociación política.

De repente, despuntó en el mundo, eclipsó a las potencias y dividió las aguas entre aquellos que lo ven como el nuevo factor de desarrollo económico y estructural (al modo británico de hace dos siglos, con sus ferrocarriles y sus manufacturas textiles, y sus frigoríficos más tarde), y aquellos que temen, justamente, el fantasma de una nueva potencia que impondrá nuevas reglas, que no dejan de ser las viejas prácticas verticales del comercio: comprar barato, vender caro.

China desplazó a la Unión Europea como socio comercial en América latina. Sólo la Argentina, Brasil, Chile y Perú resisten en la balanza comercial con un superávit comercial tambaleante con China.

Si América latina no aprendió su historia, y no se da cuenta que los vapores que iban a Southampton ahora son graneleras rumbo a Shanghai, estará condenada a repetir su karma de exportar el valor agregado y alimentar las fábricas del otro lado del océano.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Para el Banco Mundial, mejoró el clima de negocios en la región

América latina mejoró en 2010 su clima de negocios de cara a 2011 según el último informe del Banco Mundial y de la Corporación Financiera Internacional denominado Doing Business 2011.

El trabajo concluye en que 12 de las 20 economías latinoamericanas introdujeron cambios en sus mecanismos regulatorios para lograr la mentada facilitación comercial y mejorar el clima de negocios.

Perú, el nuevo “mejor alumno” según el establishment internacional de inversores y economistas que siguen de cerca la región, escaló 10 posiciones y se ubicó en el puesto número 36 entre las 183 economías del mundo en cuanto a facilidad para hacer negocios.

La “ventanilla única”, el mecanismo por excelencia propuesto por el Banco Mundial para materializar la facilitación de los negocio, fue la acción que ubicó a Perú por encima incluso de cualquier otro país. Perú también facilitó el comercio exterior vía la digitalización y el intercambio electrónico de datos a través del soporte de Internet.

"En todo el mundo, las buenas prácticas en materia regulatoria se basan en el uso de herramientas tecnológicas", señaló Sylvia Solf, autora principal del informe. "La tecnología facilita el cumplimiento, lo hace menos costoso y lo hace más transparente".

Por su parte, Chile ascendió también 10 posiciones –del puesto 53 al 43- gracias a un nuevo sistema on line para el registro de empresas y el fortalecimiento de los mecanismos de protección de los inversionistas. Asimismo, Brasil mejoró la coordinación tributaria entre las distintas autoridades en materia fiscal en los ámbitos federal y estadual.

A su vez, México se ubicó en el puesto 35. Fue la economía que lideró dentro de la región en cuanto a la creación de un ambiente amigable para los negocios.

Cabe destacar que el informe no analiza cuestiones vinculadas a la estabilidad macroeconómica, la solidez del sistema financiero o los grados de corrupción de una economía en particular, sino más bien las políticas públicas cuyo impacto directo se nota en los niveles de burocracia y transparencia.

Según el Banco Mundial, entre las 40 economías que más han avanzado en los últimos cinco años en esta medición figuran China, Egipto, Nigeria e India, países que reúnen, en conjunto, más del 40% de la población mundial.

Colombia y Perú figuraron también entre las economías que más han hecho por mejorar sus sistemas de regulación empresarial.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Las pymes auguran un buen 2011

Como cada año, el integrador de soluciones logísticas norteamericano UPS, presentó su relevamiento anual de expectativas de los ejecutivos de pequeñas y medianas empresas de toda América latina, el UPS Business Monitor Latin America, realizado por TNS Gallup.

Durante dos meses, más de 800 empresarios dan cuenta de cuál es la sensación térmica percibida para los negocios en 2011. Los resultados fueron contundentes: la economía está mejor en 2010 respecto de 2009, y las proyecciones son más que interesantes para 2011.

Este tipo de informes, que pretenden ser lo menos subjetivos posibles, son claves para los tomadores de decisión e, incluso, deberían serlo también para los políticos.

Que una región como América latina -castigada históricamente por ser la de mayor desigualdad de todo el mundo, y tratada siempre con cierto menosprecio y hasta subestimación por las potencias desarrolladas- ahora esté en boca de todos como el área donde conviene hacer negocios no es mérito solo del poder de compra de materias primas de Asia, ni de la adopción de recomendaciones de las entidades multilaterales de crédito, ni de la suerte.

Tal vez haya sido una cuestión de “tiempos”, y ahora le toca a la región saber capitalizar el potencial que enfrenta.

El 80% de los entrevistados por la encuesta de UPS convino en que su situación mejorará en 2011. Esto es un dato sobre el empleo: crecimiento significa un negocio escalará, y para eso habrá apuestas: inversiones en capital y en recursos humanos.

El consenso económico actual –que debió mancillar la teoría económica neoliberal y de neto corte capitalista que dominó el escenario en la década del 90 y que ahora enfrenta límites para mantenerse vigente- señala que son los números de creación de nuevos puestos de trabajo los que hay que ver en todo el mundo para determinar la salida de la brutal crisis.

No es lo mismo que baje el desempleo a que se creen empleos nuevos. El primer concepto puede esconder los subsidios de los Gobiernos, mientras que el segundo revela que el entramado privado está empezando a moverse de nuevo.

Si América latina promete crear nuevos empleos, ese es el signo visible de que el crecimiento es real. Y puede, también, traer aparejado un mayor valor agregado en la oferta productiva.

El comercio exterior, una de las áreas que mayor énfasis tiene en cuenta el relevamiento, demuestra ser uno de los sectores económicos de mayor vigor. Los empresarios pymes latinoamericanos señalaron como mayor desafío la búsqueda de socios estratégicos en el exterior y la prefinanciación de exportaciones.

Nuevamente, Brasil es a América latina lo que China al Asia: el desarrollo del campeonato mundial de fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016 conforman una catarata de negocios del que se beneficiará absolutamente toda la región.

martes, 23 de noviembre de 2010

La industria forestal argentina busca despegar

Si de potenciales desaprovechados puede atestiguar la estructura productiva exportadora argentina, la industria forestal es uno de ellos.

Pero lo más curioso es que también la industria forestal es víctima de una comunicación deficiente que impide que la opinión pública se forme una idea positiva sobre este desarrollo y, aunque no presione, al menos no se oponga “ideológicamente”:

Por ejemplo, datos del sector en el país dan cuenta de que genera medio millón de empleos, entre directos e indirectos, en zonas caracterizadas por la migración de mano de obra a las grandes ciudades.

En segundo lugar, es una actividad sustentable y amigable con el medio ambiente ya que a diferencia de otras actividades extensivas, la forestación conserva suelos y su producción no es contaminante.

Por último, la industrialización de la forestación es ineficiente: sólo la mitad de los 20 millones de metros cúbicos de producción llega a la etapa de procesamiento.

El sector forestal reclama por que le permitan desplegar todas las posibilidades que puede ofrecer. Hoy participa con 2% del producto bruto, y podría duplicar su parte si lograra una superficie de 5 millones de hectáreas de bosques cultivados.

En un mercado preocupado por la sustitución de importaciones y la promoción de exportaciones de mayor valor agregado y de la diversificación de la canasta de productos comercializados en el exterior, el sector forestal se presenta como el eslabón inicial de una cadena productiva riquísima en empleo y en valores unitarios, como el de la madera-mueble.

¿Qué significa contar con volumen disponible y materia prima barata en el principio del eslabonamiento? Que se puede optar por productos seriados, masivos y de bajo precio tanto como productos con diseño y tecnología aplicada.

Para ello no hay muchos secretos. Las inversiones, monitoreadas por el Estado, son claramente claves. Para que llegue el financiamiento sectorial los empresarios del sector reclaman que se modifique la carga tributaria y un mayor apoyo del Estado.

¿Cuál es el punto de partida entonces del potencial forestal argentino? Los recursos naturales, los bajos costos relativos de producción y un mercado interno con crecimiento sostenido.

Y un dato no menor: la disponibilidad del agua.

Esa crisis genera mucha incertidumbre pero también es un nicho de oportunidades para los inversores. Y América latina es una de las regiones que pueden salir beneficiadas”.

En este sentido, el especialista destacó el rol que está jugando la creciente demanda proveniente de China.

Las inversiones extranjeras en el sector forestal en toda la región latinoamericana llegaron, en 2009, a nada menos que 900.000 millones de dólares.

El acuerdo logrado con el Club de París por parte del Gobierno nacional, tantas veces indicado como válvula necesaria para reactivar las inversiones externas, se concretó finalmente en estos días. Y el sector forestal es uno de los casos testigo para ver cómo evoluciona ese flujo de capitales externos en el país.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lo que los números connotan

Algún profesor de estadística de alguna universidad habría dicho que “a las estadísticas hay que ahorcarlas hasta que confiesen”.

Puede que sea una leyenda urbana, pero no por eso la ironía carece de cierta verdad: un mismo número puede servir para decir dos cosas distintas. Y el color político de quien los utiliza los llena de uno y otro significado.

Por ejemplo, decir que el 80% del comercio automotriz es con Brasil le sirve al Gobierno como argumento de cómo la integración llegó a tal nivel con uno de los nuevos países “sensación” del mundo, y al mismo tiempo para hablar de cómo se diversifican las exportaciones y cómo la industria coopera en ese sentido.

Para los que están en la vereda de enfrente del Gobierno, en cambio, se inclinan por calificar esto como una nueva dependencia de un mono-cliente, y que con esto se desatienden mercados que se habían abierto en su momento, como el de México.

Nuestra conclusión es que los Estados (argentino, brasileño, mexicano…) no venden autos, sino que lo hacen las automotrices. Las terminales deciden planes de expansión y retracción, de integración productiva en función, siempre, de la máxima rentabilidad y de los contextos estructurales más favorables.

El caso de la industria automotriz es el mejor referente de las exportaciones argentinas actuales. El Gobierno anunció recientemente que la balanza comercial con el principal socio del Mercosur logrará un nuevo techo: US$ 34.000 millones. De ese volumen, el 80% corresponde a un intercambio de productos industriales.

Quienes prefieren detractar la política oficial señalan que, en cambio, las exportaciones con la Unión Europea cayeron en importancia de un 20% histórico a un 15%. No ven con buenos ojos la caída de participación del principal cliente (como un todo) de la Argentina. Y mencionan, a colación, el cese de embarques de carne vacuna, por ejemplo.

En cada declaración oficial y de la oposición se dejan entrever al menos dos modelos diferentes de matriz productiva y exportadora argentina: la oficial, industrialista, que señala que la Argentina es capaz de fabricar a gran escala e incluso exportar prácticamente cualquier producto industrial (y las medidas de desaliento a las importaciones reflejan tal declaración), y la opuesta, que prefiere que la Argentina profundice sus capacidades y recursos naturales, las mentadas “ventajas comparativas”, para transformar al país en un “supermercado” de alimentos.

Así, se hacen eco del reclamo europeo, que pide “carne”, por ejemplo. Lo que no dicen es que Europa siempre impondrá su poder de compra y determinará siempre el mínimo valor agregado a la producción argentina porque –salvo por el dulce de leche, tal vez- no hay alimento argentino que no tenga un homólogo europeo amparado por la política agrícola común (PAC).

De ahí que se fogonee el intercambio con Brasil, administrado como es, a través de acuerdos sectoriales privados que se hagan eco de la integración productiva querida por ambos gobiernos.

Brasil es hoy, para la Argentina, la principal fuente de inversión extranjera, y recibe el 10% de toda la inversión que Brasil realiza en el mundo. Son unos 5000 millones de dólares. Además, estas cadenas regionales de valor que de a poco pero de manera sostenida emprenden la Argentina y Brasil son las que le dan vida al Mercosur.

Además de la industria automotriz, otras cadenas complementarias entre ambos países son la de autopartes, la del calzado y la industria textil, la del cuero, la de los materiales de la construcción, y la del petróleo y gas.

Nuestra percepción es que todavía es una relación en pañales. Brasil, por ser el socio natural mayor, debe continuar con su senda de inversiones en los países del Mercosur, no sólo en la Argentina. Brasil necesita a todos y cada uno de los países del Mercosur para legitimar todavía más su posición de liderazgo regional y, en un mediano plazo, su rol de interlocutor global.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El revisionismo comercial en la región y la nueva agenda de los Gobiernos

Hasta fines de la década del 70, el crecimiento latinoamericano se basó en la negación del comercio como estrategia de crecimiento. Se creció, sí, pero no sobre la base de un modelo sustentable porque la premisa parecía ser la protección de las industrias nacionales respecto de la importación.

Con muy baja tasa de inversión en tecnología para bajar los costos de producción, más el intervencionismo gubernamental, se entró en los 80 con severas crisis fiscales y una productividad prácticamente estancada.

Cierta mejora hubo, es cierto, con las aperturas unilaterales posteriores porque implicó, del aislacionismo del que se venía, una incipiente participación (o un regreso) en el comercio internacional y el retorno del crecimiento.

La historia comercial latinoamericana demostró que los extremos (cierre de fronteras para proteger las industrias locales, y apertura generalizada a las importaciones) no son sanos: permiten a corto plazo mover las agujas, pero si no se toman medidas de largo aliento el crecimiento logrado no se puede sostener.

La apertura de los 90 dejó como resultado que los sectores que estuvieron más expuestos al comercio internacional tuvieron un desempeño productivo relativo mejor que los sectores protegidos. Siempre en comparación con el estancamiento de la década anterior.

Hubo de hecho cierta diversificación de las exportaciones, dato que los especialistas destacan como estratégico para no depender de la volatilidad del precio de los commodities. Nuevamente, para hacer sostenible esta nueva situación, la participación en la economía internacional no debe provenir sólo del comercio exterior, sino de un mayor ingreso de los capitales externos que financien la innovación y el agregado de valor.

Sigue vigente, no obstante, la pregunta sobre si la apertura comercial funciona. Los organismos multilaterales de desarrollo económico y de crédito “vendieron” la idea de la apertura comercial irrestricta en los 90 como modelo de crecimiento productivo y desarrollo.

Pero en el mismísimo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) comenzaron algunos teóricos a reflexionar, con algo de revisionismo histórico, respecto del aperturismo. Y señalan que no existe evidencia empírica ni teórica que sostenga que la apertura comercial pueda resolver todos los problemas de desarrollo en América latina.

Tal vez fue un error de los gobiernos. Tal vez no impusieron normas de control y dejaron todo librado al “azar de los mercados”. Nada reemplaza al rol del Estado, a los buenos gobiernos e instituciones.

Y en este punto, cada Estado debe ser consciente sobre los costos que enfrenta el comercio. Durante mucho tiempo, la única política activa oficial respecto del comercio fue negociar barreras arancelarias. En el nuevo comercio, las barreas están en los nuevos costos: aduanas ineficientes, limitado acceso a la información comercial y un crédito esquivo.

Los gobiernos tienen una nueva agenda para intervenir: no tanto del lado de la protección, sino de la facilitación comercial, de la simplificación de los trámites que hacen al comercio y de la regulación de los servicios de transporte. Hoy, si se deja que los fletes se fijen afuera, por más que se hayan eliminado los aranceles, nuevos costos encarecerán el comercio.

Un ejemplo: en una exportación desde América del Sur a los Estados Unidos, el 20% del valor de esa venta está explicado por tiempos operativos y fletes, y sólo el 8% por los aranceles.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Las pymes, los bancos y el necesario desarrollo estructural

Aprovechar la coyuntura para dar lugar al postergado desarrollo estructural socioeconómico, de forma orgánica, en toda América latina. Ese fue el mensaje que escucharon más de 1500 ejecutivos de bancos de 45 países latinoamericanos, europeos y asiáticos, que se dieron cita en Punta del Este, Uruguay, a principios de noviembre, para celebrar la 44° Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).

Imposible fue aislarse o dejar de comentar el tendal que dejó la crisis y que tuvo al sistema financiero como lastimoso protagonista. No obstante, y a partir de la fuerte presencia latinoamericana –una de las pocas regiones que creció en 2009, y que lo sigue haciendo en 2010, a razón de 5,2% según las últimas cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)-, los discursos tendieron a mirar más hacia el futuro.

La región está mejor de lo que pudo estar nunca”, señaló el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, al tiempo que pidió moderar tanto las visiones optimistas como las pesimistas.

Bancos y América latina tienen algunas asignaturas pendientes. El acceso masivo al crédito para las pequeñas y medianas empresas (pymes), a tasas razonables, plazos generosos y cláusulas no restrictivas es una realidad que se le niega a la región.

Las pymes son el motor de las economías desarrolladas. Son las que generan mayor cantidad de empleo. Y son el sinónimo de valor agregado, innovación y flexibilidad en comparación con las megaempresas.

Podrá haber diferencias en su categorización (cantidad de empleados, facturación) a lo largo del globo, pero lo común en Italia, España, incluso Estados Unidos y América latina, es que las empresas de menor porte son las que hacen más virtuosa la economía.

No obstante, su acceso al crédito, en países como la Argentina, por ejemplo, no es sencillo: continúa instalada la costumbre de pedir las “historias crediticias”, los balances, para abrir una carpeta, en lugar de flexibilizar el juicio sobre cómo se hicieron las cosas en el pasado para priorizar, en cambio, las proyecciones de negocios, la prospección futura que tiene el empresario que acude al banco para capitalizarse.

En el pasado, los bancos han preferido financiar al sector público (a los distintos gobiernos) o incluso compiten por financiar el consumo masivo. Pero la banca de desarrollo económico, que inyecte fondos blandos (y ayude a las pymes a capacitarse para poder aplicar a los mismos) no está extendida salvo contados casos.

Esto podría amenazar el gran futuro inmediato que tiene la región de la mano del ciclo de crecimiento que está protagonizando.

Por ahora, la gran demanda internacional tracciona las economías latinoamericanas.

Pero es necesario que estas economías tomen movimiento propio. Lograr que la oferta “empuje” con más fuerza y vigor de lo que la demanda “arrastra”.

En esto reside la diferencia entre que vengan a comprar y salir a vender. Y en este sentido, los bancos tienen un rol fundamental, necesario e irremplazable en las inversiones productivas.