

















Aunque no haya teoría perfecta que en la práctica haya sido irrefutable, en comercio exterior pocos dudan de la efectividad que tiene el agregado de valor a los productos para diversificar las exportaciones, y aumentar la cantidad y variedad de mercados para la oferta exportable.
Pero suele darse que por razones geográficas, culturales o políticas, hay países que tienen una altísima dependencia de pocos mercados. Tal es el caso de México y su altísimo grado de vinculación comercial con Estados Unidos, a partir del Tratado de Libre Comercio del Atlántico Norte (Nafta, por sus siglas en inglés).
Un reciente informe publicado por la publicación mexicana Milenio revela que 3 de cada 5 empresas operan en comercio exterior y 7 de cada 10 firmas mexicanas tienen a Estados Unidos como principal destino de sus ventas.
2009 fue un llamado de atención para estas firmas tan dependientes de un mercado que entró en crisis y se replegó sobre sí mismo, y que además no tienen en su agenda a Brasil y China, países BRIC, sigla que utilizó el banco Goldman Sachs para identificar las 4 economías que serán protagonistas de la economía mundial en 2050: Brasil, Rusia, India y China.
En dicho informe queda marcado el contraste entre el 70% de empresas con la estrategia fija en Estados Unidos respecto del 18% que tiene a China como foco de ventas y 13% que tiene a Brasil
La misma OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) destacó que dentro de 20 años más del 50% del producto bruto mundial residirá en mercados emergentes justamente como China y Brasil, entre otros.
“La actividad económica (de México) experimentó una fuerte aceleración durante la segunda mitad de 2009, ayudada por la recuperación de la demanda extranjera, la renovación de inventarios y el alza en el precio del petróleo. Las exportaciones se mantienen como consecuencia de la recuperación de la producción industrial en los Estados Unidos, lo que contribuye a la reactivación de la actividad manufacturera y de la inversión empresarial en México”, señala el informe.
Las perspectivas para la economía mexicana en 2010 mejoraron y se ubicarían en torno al 4 o 5%, impulsado fuertemente por as exportaciones.
Hace muy pocos días se conocieron los datos sobre la actividad económica chilena de mayo, y el número saliente fue el crecimiento de poco más del 7% respecto del mismo mes de 2009.
El Banco Central chileno puso en perspectiva el dato: se trata del mayor incremento de la producción de bienes y servicios desde julio de 2008, cuando la actividad económica mostró un aumento del 6,8%.
Dos hechos para poner en contexto los números: Chile tiene una de las economías más abiertas e internacionalizadas del mundo, con más de 50 acuerdos comerciales, entre tratados de libre comercio y acuerdos de complementación económica.
Esto significa que en los años en los que al mundo le va bien, Chile responde en consecuencia. 2009 fue un año de retracción comercial internacional a partir de la crisis financiera que se desató a fines de 2008 en Estados Unidos, y Chile, como todo el mundo, acusó recibo: tuvo un negativo del 1,5%, su primera retracción en 10 años.
Pero Chile también sufrió una catástrofe natural con millonarias pérdidas económicas el 27 de febrero último. La reconstrucción demandaría US$ 110 millones, según fuentes oficiales.
Es en este escenario que el Indice Mensual de Actividad Económica –un medidor de casi la totalidad de la producción de bienes y servicios- tuvo la siguiente evolución: 4,3% de crecimiento en enero y 2,7% en febrero, para luego caer el 2,8% en marzo.